No debe tomarse como una acción típica, ni banal; es un arte. Corresponsable de aquel sufrimiento ajeno, debes sentirte; sentirlo. Un pañuelo de seda fina servirá sí el ayudado solloza repentinamente. Abrazos sólo sí es necesario, en la corresponsabilidad del día y la hora, a su tiempo, casi veraz, aún más que un reloj. Nada de dramatismo exótico aceptable por parte del ayudado, retirarse de inmediato en dado caso. Pedir objetividad para dar tu mejor postura al caso. Identificar problemas auditivos es importante, de no hacerlo, buscar sentar de otra manera que la información proporcionada llega sin fugas al ayudado. No colapsar la sincronía del problema como si no pasara nada. Llegar al punto hasta lograr el sollozo del que pide ayuda. Proporcional agua, tal vez eso ayude al fluido constante de lagrimas, ayudando entre otras cosas a la hidratación de las pupilas, mejorando notablemente la visión del problema. ‘Recomendable tomarse recesos entre cada punto a tocar, ayudando la oxigenación del problema; de 1 a 2 minutos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario